«Toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino (29). «La Iglesia, pues, en virtud del Evangelio que se le ha confiado, proclama los derechos del hombre y reconocer y estima en mucho el dinamismo de la época actual, que está promoviendo por todas partes tales derechos»
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